viernes, 2 de septiembre de 2011

Cada momento es un comienzo.

+ Fíjate ahí, justo encima de ti, no te muevas, sólo mira hacia arriba.

- ¿Qué mire el qué?

+ Júrame que no me estas mintiendo, júrame que no lo ves.

- Te lo juro, no veo nada.

+ Al menos lo sientes, ¿no?. ¿Notarás algo?

- Pues no, nada, ¿qué debería sentir?

+ No debes sentir nada, sólo debes decirme, ¿realmente no sientes nada?

- Sí...

+ ¿Sí?

- Sí, no quiero parecer loca pero...

+ Sigue, ¿pero qué?

- Pero... ¿no sientes los hilos que nos atan?

+ Realmente, ¡estás loca!

- ¿Lo ves? Sabía que pensarías eso...

+ Es igual, tú continua.

- Bueno, es eso, simplemente cuando estoy cerca de ti, noto que algo, de forma inconsciente intenta evitar que nos separemos. Que al alejarnos, a poco que sea, aprieta fuerte, tira.

+ Y...

- No, no me cortes, déjame seguir.

+ ¡Sigue, sigue!

- Impide que, cualquiera de los dos cometa cualquier locura que pueda hacer que esto se acabe. Que independientemente del momento o el lugar uno no pueda, ni si quiera un pedazo de instante olvidarse del otro, que aun sin pensarlo tu nombre este en mi mente con cada cosa que vea, que cada palabra, cada acto me recuerde a ti.

+ Sin duda algo fantástico, un sentimiento magnífico.

- Sí, pero acaba ahí, una pena. Ese mismo, amarre, la propia sensación de no podernos separar, el hecho de no poder cometer locuras, el sentimiento de obsesión, de no poder, en ningún momento, dejar pensar el uno en el otro, será lo que nos separe por completo, lo que hará que fácilmente, antes o después queramos que esto se acabe sin dejar huella.

+ No hay casi nada que no pueda evitarse, es decir, si no queremos, no tendrá porque acabar.

- Tú lo has dicho, casi nada, esto forma parte de ese grupillo llamado "casi nada", y nadie ni nada podrá evitarlo, el hilo no es elástico y tras tirar y tirar, terminará cediendo, rompiéndose en dos pedazos, puede romperse lentamente, avisando del futuro acontecimiento, o puede hacerlo por sorpresa sin mostrar antecedentes, separándose entonces un extremo del otro.

+ ¿Crees que "nuestro hilo" está pasando por ese momento ahora?

- No, nada de eso. Vamos... no creo.

+ ¿No crees?

- ¡Basta! Ese no es el tema ahora, ¿me dejas seguir?

+ Claro, claro, adelante.

- Pues eso... Intento decirte, que tarde o temprano, el hilo romperá, es decir, esto acabará. Por eso, cada instante

+ Deberá ser como el primero o como el primero, pero deberá ser único. Lo sé.

- ¿Lo sabes?

+ Eso, ¿no notas que cada momento que pasamos, es mejor que el anterior, que ya nunca el tiempo, estando juntos, se nos hace lento? ¿no sientes que cada vez que pasamos un día sin hablar, el siguiente siempre, tiene más ganas, los días son largos, las noches cortas? En serio, ¿lo notas o no?

- Puuuues... ahora que lo dices... ¡Sí! Cada instante es así.

+ Y así será, hasta que el maldito hilo que nos une, que hace que esto sea tan perfecto, quiera que acabe, quiera que no volvamos a sentir esto jamás. Pero mientras tanto, al menos yo, seguiré, pensando en ti a cada momento, notaré que una parte de mi vida se va si tú no estas, y que aunque sea por millonésima vez, cada vez que hable contigo sea una sensación nueva.