domingo, 16 de octubre de 2011

**¿?**


No sé quien soy, no sé donde estoy, no sé como he llegado y tampoco sé si estoy con alguien o estoy sola, si alguna vez he estado con alguien.
El Diccionario de La Real Academia Española define amigo, ga como :
-amigo, ga.
(Del lat. amīcus).
1. adj. Que tiene amistad. U. t. c. s. U. como tratamiento afectuoso, aunque no haya verdadera amistad.
Y amistad como:
-amistad.
(Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad).
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
Y creo que ya lo he entendido, que la palabra amiga es una de esas palabras que todos nos empeñamos en demostrar que podemos pronunciar, pero ni si quiera intentamos demostrar lo que significa de verdad, más que nada porque ni si quiera sabemos lo que significa realmente.
Me estaba empezando a acostumbrar a confiar en la gente, en porque no, servir en algún momento como apoyo, como alguien en quien poder confiar, alguien a quien contarle cosas sin recibir a cambio absolutamente nada. Estaba aprendiendo a confiar también yo en la gente, en no buscarle a todo una parte negativa, a no empeñarme en hallar siempre la trampa. Y como siempre, cuando confías totalmente en algo, o en alguien, te la pegas.
Que las personas con las que más confianza tenías son las que más han cambiado hasta el punto de ser irreconocibles para ti. Hasta el momento de no saber en que preciso instante empezó a camiar todo ni tampoco el motivo.
Dudando a su vez, que es lo que ha cambiado, quienes han cambiado, dudando incluso de mi misma.
Pero dicen que la vida son rachas, que hay momentos para todo, que todo termina cambiando, todo menos lo mejor, lo que más vale la pena.

martes, 11 de octubre de 2011

cerounodostrescuatrocincoseissieteochonueve


Haz las cosas simplemente porque las hacen la gran mayoría, deja de hacerlas porque en ese caso es la minoría quien lo realiza.
Haz las cosas para quedar bien, deja de hacerlas por miedo a quedar mal.
Deja de hablar por miedo a la respuesta, deja de intentar cosas por inseguridad.
Nunca te creas capaz de conseguir cosas, jamás intentes superarte.
Sonríe cuando necesites salir corriendo, ríe a carcajadas cuando tengas más ganas de llorar que de otra cosa y como siempre, aparenta felicidad y aun más importante, aunque te vaya la vida en ello, aunque ya no puedas más, aunque te pese cada gesto y cada palabra, levanta la cabeza, sonríe y muéstrate imparcial haz creer que no te interesa lo más mínimo.
-Eso sí, no esperes ningún beneficio a cambio.

lunes, 3 de octubre de 2011

La cercanía del enemigo.


Como casi todos los sábados me levanté prontito, para que nadie me viera salir de casa. Bajé de la cama, con los pies, acaricié las zapatillas, seguidamente las chuté, descalza conseguí llegar al baño, entré en la ducha y rápidamente salí, me sequé, me vestí y me peiné como pude, sin hacer ruido. Paseé hasta la cocina, llené una taza con café y leche y la dejé dando vueltas en el microondas, mientras tanto, me calcé atando, minuciosamente los cordones de mis playeras, justamente cuando el microondas sonó acababa de entrar por la puerta de la cocina. Saqué la taza, cogí una cuchara y le añadí una cucharada de azúcar al líquido, removí. Abrí la puerta de la terraza y como, acostumbraba a hacer, numeré ordenadamente todas las cosas que necesitaba para salir de casa, todo en orden, me dije. Acabé el café de un sorbo, me levanté, cogí el bolso y justo en el momento en el que oía abrirse la puerta de la habitación principal cerré lentamente la puerta de casa.
Bajé dando saltitos por las escaleras, llamando a todos y cada uno de los timbres que estaban al alcance de mi mano, abrí la puerta del portal y salí. Caminé hasta la estación de tren, compré un billete sencillo, de ida, una vez en el tren recordé una y todas las canciones que en algún momento consiguieron no recordarme a nadie, que algunas, seguían consiguiéndolo, y llegué, llegué a algún lugar, eso seguro. Salí de la estación, me detuve, me vi reflejada en una pieza metálica y ahí estaba, mi peor enemiga, la persona culpable de mis malos momentos, la que me impedía muchas veces hacer las cosas como quería hacerlas, decir las cosas que quería decir, la que alguna vez conseguía hacer que no pensara.
Pincha aquí para ver esta foto.
-Y ese, es el problema, que muchas veces, somos nosotros mismos quienes nos ponemos límites y barreras.

domingo, 2 de octubre de 2011

23 de Septiembre.


En la mano izquierda una rosa roja, en la derecha una amarilla.
Nada más llegar fueron posadas en la primera roca de la playa, me descalcé. Preferí quedarme un rato a solas en una parte menos visible de la playa, saqué del calcetín del pie izquiero un paquete de L&M, saqué un pequeño liadillo y un encendedor, de un color azulado verdoso, con el cigarrillo en la boca acerqué la llama del encendedor a él, inhalé, noté entrar todo el humo directamente hacía mis pulmones, resople expulsando todo el aire hacia arriba, hacia el cielo, fue como brindar una copa, pero con un cigarro.
Tras ese cigarrillo, llegó otro, uno a mi salud, otro a la suya.
Permanecí unos segundos sentada en la arena húmeda, juguetee un ratillo con los pies en la arena, me dispuse a levantarme. Tenía más fuerza que nunca, cogí de la roca anterior las flores, esta vez cambiándolas de manos, coloqué las playeras y comencé a andar hacía la orilla, miré al cielo, una pequeña coronilla se despejó de nubes dejando traspasar un puñado de rayos de sol, sólo un nombre podía rondar mi cabeza, seguí caminando, llegué a la orilla, miré las flores y delicadamente solté la roja, miré la amarilla, la preferida de esa persona tan especial para mi, me di la vuelta y la lancé.
Sin saber porque, la rosa roja quedó encallada en la orilla, sin embargo la amarilla, la favorita de ella, desapareció, como si el mar se la hubiera tragado. Quedé perpleja unos segundos, me agaché y en la orilla, con el dedo, dibujé algo parecido a un corazón, volví a la arena, me senté y repetí el acto odiado y amado a la vez, saqué de nuevo el paquetillo, encendí, disfruté y apagué.
Felicité el cumpleaños a la persona que hoy sería la más importante para mi, que me abandonó sin querer. Volví a casa y comencé a escribir esto.
Te quiero mamá, ¡Felicidades!



.,



Flipante la capacidad de algunas personas para levantar el ánimo de otras con mentiras.
Típicas frases de:
- "Sonríe y la vida te sonreirá" 
- "Demuéstrale a la vida que por muy puta que sea no podrá echarte abajo"
-"Si la vida te da la espalda, tócale el culo"
-"Pasa de los problemas y ellos pasarán de ti"
¿De verdad me tengo que creer eso? ¿En serio hay gente que se lo cree? 
Creo que todo se resuelve de una forma muy sencilla, si dejas una mierda en el suelo, por mucho que dejes de mirarla, que intentes ignorarla seguirá oliendo y te seguirá molestando. Los problemas no dejan de ser verdaderas mierdas a los que por el mero hecho de ignorar no desaparecen y que sin eliminar por completo nos seguirán molestando.


Harta.


Harta de tener que sonreír en cada momento por cumplir, harta de tener que aparentar felicidad. 
Odiando, más cada día esa necesidad de descargar antes de salir de casa o después de llegar. 
Tragándome orgullosamente una y toda las lágrimas que necesitan salir, reprimiendo en todos y cada uno de los momentos las ganas de chillar y desaparecer, obligándome a escupir una sonrisa cada vez que levanto la mirada, elevando la cabeza, mirando al frente intentando aparentar serenidad y sensación de bienestar. 
Mostrándome indiferente hacía todos los hechos con los que no estoy cómoda, intentando mostrar alegría e ilusión hacia cosas que ni siquiera me interesan.
Intentando no hacer daño, midiendo todas las palabras, los gestos y los tonos de voz sin recibir ni la mitad de beneficios a cambio.
Y también muchas veces harta de intentarlo sin conseguirlo.


Título.


El diccionario de la Real Academia Española define la palabra "siempre" como:

1. adv. t. En todo o en cualquier tiempo.
2. adv. t. En todo caso o cuando menos.

Yo en cambio, no estoy de acuerdo.
No creo en el significado de esa palabra, no creo que tenga ningún significado, o al menos, yo no soy capaz de dárselo.
Me permito tener esa idea ya que nada a mi alrededor puede negarme o demostrarme lo contrario, o al menos aun nada ni nadie lo ha hecho de momento.
A mi parecer es una palabra insípida, insignificante e incluso absurda a día de hoy, pues al fin y al cabo ¿realmente algo dura siempre? Me creo que no, en todo caso, si verdaderamente hay algo, será inusual, una cosa bastante puntual.
Creo que es una de esas palabras demasiado fácil de pronunciar, pero casi imposible de demostrar.
Muchas veces usamos palabras sin saber su significado correcto, sin pensar en todo lo que puede llegar a querer decir tal palabra.
Un error, sin duda, un error que no dejaremos de cometer, ya que "siempre" ha sido así.