domingo, 2 de octubre de 2011

Harta.


Harta de tener que sonreír en cada momento por cumplir, harta de tener que aparentar felicidad. 
Odiando, más cada día esa necesidad de descargar antes de salir de casa o después de llegar. 
Tragándome orgullosamente una y toda las lágrimas que necesitan salir, reprimiendo en todos y cada uno de los momentos las ganas de chillar y desaparecer, obligándome a escupir una sonrisa cada vez que levanto la mirada, elevando la cabeza, mirando al frente intentando aparentar serenidad y sensación de bienestar. 
Mostrándome indiferente hacía todos los hechos con los que no estoy cómoda, intentando mostrar alegría e ilusión hacia cosas que ni siquiera me interesan.
Intentando no hacer daño, midiendo todas las palabras, los gestos y los tonos de voz sin recibir ni la mitad de beneficios a cambio.
Y también muchas veces harta de intentarlo sin conseguirlo.