Harta de tener que sonreír en cada momento por cumplir, harta de tener que aparentar felicidad.
Odiando, más cada día esa necesidad de descargar antes de salir de casa o después de llegar.
Tragándome orgullosamente una y toda las lágrimas que necesitan salir, reprimiendo en todos y cada uno de los momentos las ganas de chillar y desaparecer, obligándome a escupir una sonrisa cada vez que levanto la mirada, elevando la cabeza, mirando al frente intentando aparentar serenidad y sensación de bienestar.
Mostrándome indiferente hacía todos los hechos con los que no estoy cómoda, intentando mostrar alegría e ilusión hacia cosas que ni siquiera me interesan.
Intentando no hacer daño, midiendo todas las palabras, los gestos y los tonos de voz sin recibir ni la mitad de beneficios a cambio.
Y también muchas veces harta de intentarlo sin conseguirlo.
